Cómo hacer calabaza al horno para cualquier receta
Para hacer purés o cremas deliciosas, tartas o cualquier otra receta, te enseñamos cómo cocinar la calabaza al horno.
Si te gusta la calabaza, seguro que te interesa saber la mejor forma de asarla al horno para que puedas usarla en todas tus recetas, desde cremas y purés hasta tartas y guisos. Asar una calabaza entera es la opción más práctica, y si preparas una buena cantidad, podrás conservarla en la nevera y aprovecharla en distintos platos a lo largo de la semana.
Ventajas de asar la calabaza al horno
La calabaza es una hortaliza deliciosa, nutritiva y muy versátil en la cocina. Se puede incorporar en ensaladas, pizzas, salteados e incluso consumir cruda, pero su versión asada realza su sabor dulce y natural. En casa, a menudo nos encontramos comiendo la pulpa horneada a cucharadas, sin necesidad de más aderezos.
Muchas personas recurren a opciones envasadas como la calabaza en lata o la que se vende pelada y cortada al vacío. Aunque esta última es mucho más aceptable que la de lata, no hay comparación con el sabor y la textura de una calabaza fresca y bien asada. Además, la calabaza hervida pierde parte de su intensidad y queda más aguada, mientras que en el horno mantiene mejor su estructura y dulzor natural.
Paso a paso para asar la calabaza
1. Preparación
Si la calabaza es muy grande y te cuesta cortarla, hay un truco fácil: lávala bien y hornéala entera durante 10-20 minutos a 200ºC. Esto ablandará la piel y te permitirá partirla con menos esfuerzo. Una vez abierta, corta la corona y retira las semillas con una cuchara.
2. Horneado
Coloca las mitades de calabaza en una bandeja con papel vegetal, con la parte del corte hacia arriba. No es necesario añadir aceite ni especias en este punto, aunque más adelante puedes experimentar con diferentes condimentos.
El horno debe estar precalentado a 180-200ºC, con calor arriba y abajo. Dependiendo del tamaño de la calabaza, el tiempo de cocción oscilará entre 45 y 60 minutos. Sabrás que está lista cuando puedas pincharla fácilmente con un cuchillo o brocheta. Si la prefieres más dorada, puedes subir la bandeja o darle unos minutos extra al grill.
3. Conservación y usos
Una vez asada, la piel se desprenderá con facilidad y tendrás una pulpa lista para usar en cualquier receta. Puedes guardarla en un recipiente hermético en la nevera durante varios días. Nuestra recomendación es que siempre hagas más cantidad de la que necesitas, así tendrás calabaza lista para diferentes platos a lo largo de la semana.
Ya sea para hacer una crema suave, un bizcocho esponjoso o acompañarla con un toque de pimentón y aceite de oliva, la calabaza asada al horno es un básico que siempre merece la pena tener a mano. ¡Anímate a probarlo y disfruta de su sabor natural y reconfortante!
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